El sábado vivimos uno de los episodios más polémicos en el plano de la dirección de carrera tras la suspensión durante más de 2 horas y media de la sesión de clasificación por la supuesta falta de seguridad en el circuito de Monza. Me gustaría detenerme en esto.
Más allá del hecho puntual del reasfaltado de la recta de Monza, no es normal que sin una lluvia especialmente densa y únicamente con algún charco en la pista, no se pueda rodar con un Fórmula 1. En este sentido, la Fórmula 1 lleva unos años en los que está teniendo mucha suerte con las lluvias, pero esto podría cambiar en cualquier momento. Suspender esporádicamente una sesión durante dos horas puede ser sostenible una o dos veces al año de cara a audiencia, patrocinadores, márketing... pero si sucede más veces podría suponer una factura demasiado costosa.
Al igual que se ha progresado -y mucho- en materia de seguridad, la FIA debería establecer unos estándares en los monoplazas y neumáticos que garantizaran tanto una mayor estabilidad de los mismos en condiciones de full wet, como un desalojo del agua que no perjudicara gravemente al piloto que viene detrás.
Pero vayamos con el domingo, donde pudimos ver un chorreo de Mercedes en territorio Ferrari. Un carrusel de sanciones hicieron que la parrilla apareciera inusualmente descolocada hasta en las posiciones delanteras. Esto nos permitió, por ejemplo, ver a Stroll y Ocon partir desde la segunda y la tercera posición. Por detrás, Ricciardo y Verstappen serían los encargados de protagonizar las posibles remontadas.
Por arriba, todo fue según lo previsto, Hamilton lideraba sin despeinarse, mientras Bottas iba escalando hasta la segunda posición, posición en la que acabó la carrera. Por su parte, los Williams y los Force India cumplieron cada uno, en mayor o menor medida, las expectativas creadas ocupando las posiciones entre la sexta y la novena. A modo de humor diremos que Force India ha encontrado la manera de que sus dos pilotos puntúen sin agredirse y es separándoles lo posible en la parrilla de salida.
Ferrari hincó la rodilla en su casa, poniendo de manifiesto su inferioridad en determinados circuitos de potencia pura -como es el caso de Monza-. Leyendo las declaraciones de Marchionne, creo que no se ajustan a la realidad. Es decir, muestra un enfado mayúsculo, como si Ferrari hubiera quedado fuera de los puntos, mientras que lo normal en este circuito es que Mercedes les barriera. Quizás sean unas declaraciones que pudieran servir de justificación de cara a los siempre exigentes tifossi.
RedBull protagonizó las remontadas del domingo. Hay que destacar el prodigioso papel de Ricciardo, que cuando no tiene un gran percance, sabe colocar su monoplaza en la mejor posición posible. Si tuviera que destacar un momento de la carrera, sería el adelantamiento a Raikkönen en curva 1. Algo espectacular.
¿Y qué decir de nuestra armada española? Pues que tocó campear el temporal como se pudo. El Toro Rosso de Sáinz y Kvyat no estaba para muchas alegrías y menos aún el McLaren de Alonso y Vandoorne. Aunque me gustaría destacar el ritmo que mantuvo el belga hasta que su coche dijo basta. El motor Honda, dentro de su irregularidad y sus atroces problemas de fiabilidad empieza a colocar al McLaren en la zona de puntos de forma medianamente regular.
Y por último, me gustaría acabar con el run run del fin de semana: el affaire McLaren-Renault. Encuentros a plena luz, reuniones con cámaras a la salida... que si me dejo ver con tal o cual... Creo que el acuerdo está hecho y no sé lo que tardarán en hacerlo efectivo. Pero me da pena el cómo se ha llegado a esta situación y me genera muchas dudas el futuro de McLaren con Renault teniendo RedBull la posición que tiene con los franceses. Probablemente McLaren no abandone tanto, pero tampoco va a tener un monoplaza que les permita ganar carreras. Ojalá me confunda.
Un saludo.


