En la cabeza
En la parte de arriba, fue Lewis Hamilton quien se llevó esta vez el gato al agua. Después de un inicio de temporada gris y tras realizar una carrera bastante normal, se vio recompensado con la victoria tras el pinchazo de Bottas -que encabezaba la carrera- en la última vuelta. Una pena para el finlandés de Mercedes, que había hecho méritos para ganar. Sin embargo, la Ley de Bakú es así...
En el equipo rosso, las cosas acabaron algo peor. Aunque Kimi salvó los muebles con su segunda posición, con Sebastian no sucedió lo mismo. A pesar de que Vettel se postulaba el sábado y durante buena parte de la carrera como el candidato más sólido a hacerse con la victoria, una pasada de frenada en la curva 1 tras la segunda resalida lanzada a pocas vueltas del final, le conllevó dos consecuencias nefastas para él y la del cavallino: la pérdida de 3 posiciones y un severo plano en sus Pirelli que le hizo perder más tiempo en las vueltas siguientes. La Ley de Bakú es así...
Los Red Bull
Sin embargo, este Gran Premio pasará a la historia por el pique entre los dos Red Bull. Un pique que acabó con los dos monoplazas energéticos fuera tras embestir Daniel Ricciardo (¡si, Ricciardo también se equivoca!) a Max Verstappen en la frenada de la curva 1 de la vuelta 40 -lo que provocará la salida del segundo safety car-.
Red Bull tiene un problema. Y de los grandes. Si esto no ha sucedido en otras carreras, ha sido por la elegancia de Ricciardo, que sabe como pocos pilotos medir su agresividad. Sin embargo, el problema de Red Bull es que han renovado a la futura estrella del automovilismo: Max Verstappen y tienen en el aire a Ricciardo. Y desde este perspectiva quizás se entienda todo un poco mejor. Verstappen actúa desde la autoridad y la seguridad que le proporciona el enorme crédito que el equipo ha depositado en él. Y Ricciardo, que tantas veces le ha solucionado la papeleta a la cuadrilla de Marko, se ve también en la necesidad de mirar por su futuro y de demostrar su valía.
De esta guisa, tenemos el caldo de cultivo que tenemos para el accidente perfecto. Quizás se pudo producir en la vuelta 11, en la 12, más adelante... cuando ambos se tocaron. Es una situación que nunca debió producirse, ya que el equipo debería haber obligado a Max a dejar pasar a Ricciardo. Ya sabemos que el holandés no tiene la suficiente madurez para descubrir por sí solo que hay batallas a las que hay que saber llegar el momento para pelearlas. Verstappen fue muy sucio en toda la carrera. Y en el accidente de la vuelta 40, Ricciardo fue quién tuvo más culpa, aunque Max hizo todo lo posible para que hubiera accidente en toda la carrera. La Ley de Bakú es así...
Las sorpresas
Azerbaiyán también nos dejó gratas sorpresas como el tercer puesto de Sergio Pérez con su Force India, que mantuvieron un gran ritmo durante el fin de semana. Parece que Force India vuelve a la clase media, tras su desaparición durante las primeras carreras.
Otra gran sorpresa fue Charles Leclerc, nombrado piloto del día. El ritmo mostrado por el Sauber del monegasco durante la carrera fue envidiable para muchos de sus perseguidores. Acabó sexto -sin duda beneficiado por los abandonos ya mencionados- pero tuvo un ritmo superior a McLaren, Haas, Force India, Williams. Y eso es un gran avance. Sin embargo, personalmente creo que esto será flor de un día y que Sauber volverá a ser el farolillo rojo de las carreras. Para Leclerc, la ley de Bakú es así...
Los españoles
Una carrera más (y van 3 de 4) tenemos a los dos españoles en los puntos. Creo que no estamos valorando suficientemente este hecho. Y es maravilloso tener a dos de los nuestros peleándose por las mismas posiciones dentro de los puntos.
Carlos Sáinz hizo una carrera magistral. Desde mi punto de vista le faltó un poquito de agresividad al defender su posición al adelantar a los Red Bull al principio; pero su madurez y las prestaciones del Renault me hacen ser optimista para esta temporada. Hulkenberg -que volvió a cometer un error en este circuito- no debería dormir tranquilo.
Y de Fernando... ¡qué decir de Fernando! Se vio golpeado por Sirotkin, -que a su vez fue cerrado por Hulkenberg-, en los neumáticos y el fondo plano de su McLaren en la primera vuelta. Pilotó más de 4 kilómetros con dos ruedas. Casi se lleva puesto el coche de Ocon -que había golpeado a Kimi en la curva 3- ya que el McLaren casi no giraba de izquierdas. Consiguió meterle en boxes ayudándose del muro de entrada. Tras salir el penúltimo y con un ritmo bastante regular, solo tuvo que esperar y saber adelantar a Stroll en la última vuelta para conseguir otros 6 puntos de oro. La Ley de Bakú es así...
Esperemos que en España el ritmo del McLaren de un paso o dos hacia adelante, ya que la zona media está superpoblada con la llegada de Force India y Williams. McLaren tiene mucho trabajo por hacer, pero los 36 puntos que ha cosechado todavía le hacen ser la cuarta fuerza en la clasificación. Algo que sin duda alguna no es real.









